miércoles, 7 de agosto de 2013

La pescadilla que se muerde la boca



Llevo varios días con problemas para quedarme durmiendo y empieza a angustiarme la idea de que aparezca el insomnio, así que he decidido poner todos los medios para que esto no ocurra.

Lo primero que he hecho ha sido poner en facebook que me está costando mucho dormir. Luego he buscado información en Internet sobre el insomnio y en Wikipedia he leído que es recomendable minimizar la luz y el ruido al acostarme. He salido a comprarme un antifaz y unos tapones para los oídos. Al medio día he comido con un amigo y le he contado con detalle la angustia que siento por el miedo a no poder dormir. Por la tarde he hecho ejercicio para estar cansado por la noche. Al llegar a casa me he duchado y después me he bebido un vaso de leche y me he comido un plátano porque he visto en Internet que son fuente de triptófano, un aminoácido que ayuda a regular el sueño. He puesto en facebook que voy a acostarme y que a ver si esta noche hay suerte. Al entrar en mi habitación he bajado del todo la persiana y he cerrado la puerta. A continuación me he puesto los tapones en los oídos, he puesto el despertador mirando a la pared para no poder mirar el tiempo que ha pasado desde que me acosté. Me he tumbado en la posición en la que suelo dormir y me he puesto el antifaz. A continuación he hecho un esfuerzo por relajarme…


Se está haciendo de día y no he dormido absolutamente nada. Después de tener en varias ocasiones la sensación de volverme loco, me he dado cuenta de varias cosas:

Que es imposible quedarse durmiendo prestando atención a si esto ocurre o no.

Que temiendo que ocurriera algo, he acabado provocándolo.

Que un problema suele alcanzar la magnitud de la importancia que se le da.

Y que, por tanto, en la medida de lo posible hay que evitar evitar.



Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló


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