miércoles, 25 de septiembre de 2013

Nuevos planes, idénticas estrategias

Recuerdo el día en que decidí contarte todo lo que llevaba tiempo callándome: tú estabas relajada en la bañera y yo entré al aseo a mear. Mientras lo hacía comencé a decirte una a una todas las cosas que me daba cuenta que no funcionaban. Las actitudes que ya no soportaba de ti. Te expliqué lo frustrado que me sentía por la situación y la necesidad que tenía de volver a sentirme libre. Por fin estaba exteriorizando lo que me encogía el estómago desde hacía tiempo. Conforme hablaba, el alivio iba deshaciendo el maldito nudo. Empezaba a sentirme bien.

Cuando acabé de mear y volví la cara hacia el espejo sin dejar de decirte lo que pensaba, me di cuenta de que tenía la boca cerrada y que no la había abierto en todo el rato.

En ese momento te asomaste tras la cortina y me preguntaste si me quedaba mucho, que ibas a salir ya.

Acabaste de vestirte en seguida y nos fuimos a comer a casa de tus padres.

Entonces me prometí hacer las cosas de otra manera.

En este momento vuelvo la cara hacia el espejo.





Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lo bueno es enemigo de lo mejor

No sé qué prefiero que salga de tu boca, lo que quiero oír o lo que necesito que me digas.





Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Antropología económica: "Teoría de la fractura"

Cuando en una pareja, una de las dos personas hace algo que molesta a la otra, la que recibe la fractura tiene dos opciones para hacérsela pagar:

Opción 1.- Cobrársela en ese mismo momento; bien hablando con ella diciéndole que no le ha gustado lo que ha hecho o bien comunicándole ese mensaje de forma no verbal mediante la expresión del enfado. Esta modalidad se denomina cobro a débito.

Opción 2.- Guardarse la fractura para cobrársela más adelante. En este caso, el hecho de posponer el cobro tiene la finalidad de darse permiso para devolverla (cobrársela) en otro momento, cuando le pueda sacar una mayor rentabilidad o plusvalía. A este modo lo denominamos cobro a crédito.

Sea cual sea la modalidad seleccionada, la persona causante de la fractura deberá asumir la forma de pago que decida su pareja.

Cuando la decisión ha sido utilizar la segunda modalidad, lo más probable es que al realizarse el cobro, la persona que realizó en su momento el gasto, perciba que su pareja le ha impuesto demasiados intereses, por lo que a su vez, se dará permiso para hacer que se los devuelva en otro momento, entrando así en un círculo vicioso cuya única salida sería plantearse utilizar la primera modalidad, aunque al haberse acumulado los intereses por ambas partes, nunca llegará a compensar hablar sobre la deuda adquirida.

Cuando las fracturas, los préstamos y los intereses se han acumulado de tal modo que una de las dos partes muestra la intención de ejecutar el cobro del total, lo más común es que la fractura acabe en rotura.




Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Presentarse es hacerse presente

Ayer te refugiabas en el futuro,

Hoy te refugias en el pasado,

Mañana te refugiarás en el presente,

...y nadie habrá sabido de ti.






Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

.