miércoles, 11 de septiembre de 2013

Antropología económica: "Teoría de la fractura"

Cuando en una pareja, una de las dos personas hace algo que molesta a la otra, la que recibe la fractura tiene dos opciones para hacérsela pagar:

Opción 1.- Cobrársela en ese mismo momento; bien hablando con ella diciéndole que no le ha gustado lo que ha hecho o bien comunicándole ese mensaje de forma no verbal mediante la expresión del enfado. Esta modalidad se denomina cobro a débito.

Opción 2.- Guardarse la fractura para cobrársela más adelante. En este caso, el hecho de posponer el cobro tiene la finalidad de darse permiso para devolverla (cobrársela) en otro momento, cuando le pueda sacar una mayor rentabilidad o plusvalía. A este modo lo denominamos cobro a crédito.

Sea cual sea la modalidad seleccionada, la persona causante de la fractura deberá asumir la forma de pago que decida su pareja.

Cuando la decisión ha sido utilizar la segunda modalidad, lo más probable es que al realizarse el cobro, la persona que realizó en su momento el gasto, perciba que su pareja le ha impuesto demasiados intereses, por lo que a su vez, se dará permiso para hacer que se los devuelva en otro momento, entrando así en un círculo vicioso cuya única salida sería plantearse utilizar la primera modalidad, aunque al haberse acumulado los intereses por ambas partes, nunca llegará a compensar hablar sobre la deuda adquirida.

Cuando las fracturas, los préstamos y los intereses se han acumulado de tal modo que una de las dos partes muestra la intención de ejecutar el cobro del total, lo más común es que la fractura acabe en rotura.




Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

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