miércoles, 29 de octubre de 2014

La ventana Tele-Indiscreta




Es sábado por la mañana y Amo se ha levantado bastante tarde.

Después de pasar por el aseo y abrir a Gato la puerta de la cocina, se ha ido directo hacia el salón.

Al entrar, lo primero que ha hecho ha sido descorrer las cortinas. Hoy hace un día espléndido.

Se sienta en su sofá frente a la tele, coge el mando, la enchufa y se pone cómodo.

A los pocos segundos aparece Gato.

Al asomarse por la puerta queda cegado por la cantidad de luz que entra por la ventana. Sus pupilas se contraen al instante...ahora lo ve todo mucho más claro.

A su izquierda está Amo, mirando al frente. A su derecha queda el televisor, mirando también al frente.

Gato cruza el salón en dirección a la ventana pasando entre ambos. Tiene claro su objetivo.

Se sube al respaldo del sofá que hay más cerca de la ventana y abre bien los ojos para contemplar el espectáculo.

A Gato le gusta asomarse para ver todo lo de fuera. 

Gente que sólo está cuando él se asoma. Que aparece por un extremo y desaparece por el otro.

Lo habitual es que coincidan varias personas dentro del marco. No tiene por qué desaparecer uno para que entre el siguiente. Además, suelen aparecer desde ambos extremos y no todos cruzan a la misma velocidad. Es lógico.

Una vez que Gato se fija en alguien, necesita seguirle para ver todo lo que le pasa hasta que deja de existir, momento en el cual pasa inmediatamente a otro.

A veces ocurre que, estando siguiendo a alguien, aparece otro que por cualquier motivo llama más su atención. Entonces, sin dudarlo, cambia al nuevo.

No quiere perderse nada que sea digno de ver.

Le ha pasado ya varias veces que, después de dejarse a alguien a mitad para seguir a otro que prometía mejores expectativas, ha resultado que no era para tanto, y al intentar encontrar de nuevo al de antes, ya era demasiado tarde. Se había terminado.

Así puede tirarse Gato horas y horas. Viendo principios y finales. Atendiendo sin perder detalle a todo lo que pasa.

Ocurre siempre que al final aparece el aburrimiento al perder fuerza la sensación de novedad. Entonces comienzan a hacerse presentes en su cabeza pensamientos relacionados con otras actividades que ahora le parecen más necesarias y/o interesantes.

Seguir donde está es estar perdiendo el tiempo.

En ese momento, cuando se da cuenta de que no le compensa estar ahí por dejar de hacer otras cosas, es cuando se da la vuelta, baja del sofá y se marcha por donde había venido.

Justo en ese instante es cuando dejan de suceder cosas fuera.

Amo suele tardar más tiempo en tomar esa decisión.

Siempre hay cualquier final a medias.







Fotografía: David Rodríguez.
Texto: Miguel Ángel Agulló.

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2 comentarios:


  1. De la imagen se desprende que Gato proyecta todo su interés y atención en la escalera más distante e inabarcable, teniendo otra mucho más al alcance, en su zona de confort. Esto suele ocurrir.

    Gato se ha 'humanizado'

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  2. Muy bueno, Gato es mas inteligente que amo... jajaja

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