martes, 14 de octubre de 2014

Trampantojo de premios y castigos

Hay dos tipos de chantaje emocional que, precisamente por estar disfrazados de lo contrario, son especialmente peligrosos:

El primero ocurre cuando alguien nos hace un aparente favor sin que lo hayamos pedido, y a partir de ese momento se siente con derecho a recriminarnos cualquier conducta distinta a la que espera, al percibir que no está siendo correspondido/a. La trampa está en sentirse culpable o en deuda con la otra persona porque entonces estaremos empezando a someternos a su voluntad.

El otro se da cuando alguien se comporta de modo desagradable la mayor parte del tiempo y, puntualmente y de forma excepcional, se muestra amable con nosotros: en esta situación la trampa está en mostrar agradecimiento por ese momentáneo cambio de actitud, ya que esto va a reforzar que sigamos tolerando faltas de respeto al tener la ilusión de que la otra persona puede llegar a ser de la forma que nos gustaría. Por su parte, al agradecerle el "gesto", lo que hacemos es permitir que siga comportándose de la manera que no nos gusta porque le estaremos demostrando que nuestro aguante con esas situaciones va a ser ilimitado mientras mantengamos la expectativa de que va a cambiar (algo que no ocurrirá jamás bajo esta dinámica).






Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

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2 comentarios:

  1. Queridos David y Miguel,
    Y si yo imprimo esto y lo pongo en el tablón que tengo en mi habitación, además de asimilar una grandísima lección, ¿qué pasaría? ;D

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  2. Estas reflexiones me encantan. Gracias!!

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