miércoles, 7 de enero de 2015

Embísteme despacio que tengo prisa

Cuando estamos en un proceso de duelo, ya sea por fallecimiento, ruptura o cualquier otro tipo de separación, el cambio de situación no lo produce únicamente el rito de paso (entierro, ruptura, etc). Este sólo es el principio: 

La asimilación de la nueva situación sólo puede producirse cuando van ocurriendo situaciones que antes compartíamos con la otra persona, sin la otra persona. Es la sucesión de estas experiencias, vividas necesariamente con la ausencia del otro, la única forma de superar el duelo, asimilar esas experiencias compartidas como parte del pasado y modificar nuestro estado.

Por eso, cuando se produce una ruptura de pareja, muchas veces se cree que por el hecho de haber decidido dejarlo la relación ya queda atrás, y en un intento de evitar sensaciones de tristeza y dolor, se continúa con la comunicación e incluso con el sexo, manteniéndose de alguna manera los mismos derechos y deberes que antes, y por tanto, impidiendo que la ruptura tenga lugar. 



Fotografía: David Rodríguez
Texto: Miguel Ángel Agulló

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