miércoles, 15 de abril de 2015

Lo mejor siempre coincide con lo menos malo



Amo, como buen conductista, siempre ha confiado en el aprendizaje a base de recompensas y castigos.

Gato, lo único que sabe, es que después de hacer algunas cosas, Amo le acaricia el lomo, y después de hacer otras, Amo le azota.

Amo cree que le está condicionando a través del tipo de consecuencias que provocan sus conductas. Lo que ignora es que a Gato lo único que le interesa es el tiempo que duran esas consecuencias, independientemente de que sean de dolor o de placer.

La autoestima de Gato se alimenta únicamente de la atención que le presta Amo: a mayor duración de la consecuencia, más tiempo le está prestando atención, y por lo tanto, mayor probabilidad de que repita esa conducta. 

Amo tiene la sensación de que Gato no aprende...

...pero es Él el que no se entera.




Fotografía: David Rodríguez.
Texto: Miguel Ángel Agulló

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