miércoles, 13 de mayo de 2015

Crema antiedad



Es paradójico el hecho de que haya personas 
a las que no les guste celebrar el cumpleaños,
y disfruten celebrando la nochevieja.

Como si cumplir años implicara vivir un año menos,
y cambiar de año avanzar uno más.
Como si cumplir años implicara que queda menos tiempo de vida,
y cambiar de año fuera motivo de alegría por continuar vivos.

Es paradójico porque son dos ritos de paso
que cumplen la función de hacer explícito el paso del tiempo,
y permitir estructurar la vida en torno a él.

Aunque hay un matiz significativo que los diferencia:
El cumpleaños es algo que sólo afecta al individuo,
protagonista en el día del aniversario de su nacimiento,
y el cambio de año adquiere sentido en la colectividad,
un ritual global donde el individuo se pierde.

Viviendo de este modo, al mismo tiempo,
dos formas incompatibles de vivir el tiempo.
Intentando dar esquinazo a lo inevitable.
Atacando a la arruga.
Generando la neurosis.





Fotografía: David Rodríguez.
Texto: Miguel Ángel Agulló.

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